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PADDLE SURF MALLORCA

paddle surf mallorca

DONDE PRACTICAR PADDLE SURF EN MALLORCA

No es ningún secreto. La isla de Mallorca es uno de los mejores destinos de España  para practicar Stand Up Paddle. Sus hermosas playas, su aguas tranquilas y turquesas, sus paisajes de serenidad clásica,  como sacados de los versos de Homero… Hoy os hablamos de nuestros rincones preferidos para hacer SUP en Mallorca. Si quieres saber dónde remar con el mundo a tus pies en la isla de la calma, cuándo ir, cómo moverte y qué hacer y ver después de las escapadas que te proponemos, este es tu artículo. Feliz lectura y feliz remada. 

POR EUSEBIO NAVALES

   “Yo sé que, coronadas de pámpanos y de rosas, aquí a un tiempo danzaron ante el mar las musas”, escribió Rubén Darío después de su estancia en las islas Baleares. El poeta quedó cautivado, sobre todo, por la mayor de todas, la isla de la calma, de la que Unamuno, otro enamorado del archipiélago balear, dijo que parece hecha para que el viajero aprenda a soñar: “En Mallorca”, escribió, “no es, como en la Castilla de Calderón, la vida sueño: en Mallorca el sueño es lo que tienes ante los ojos, aquí la naturaleza es sueño. Pero sueño de mediodía de verano, palpable y firme, donde la luz del cielo se adensa y cuaja en formas claras y precisas”.

   No se equivocaba Unamuno. Mallorca es, sin duda, la más completa de las Baleares por su asombrosa diversidad – ciudad, playa, montaña, valle, pueblos de interior… -, una verdadera antología del paisaje reducida al menor espacio posible, como si la naturaleza se hubiera empeñado en ofrecernos  una colección de trozos selectos. Bajo el hechizo de sus espléndidas calas, de sus valles  y montañas que avanzan para bañarse en el mar, es fácil sentir lo dulce que es vivir, lo dulce que es ver y sentir… Más aún si navegas con una tabla de SUP por algunos de los lugares que os descubrimos a continuación: la playa de Es Trenc, por ejemplo, en pleno atardecer, con la isla de Cabrera recortándose en el horizonte y el cielo y el mar tiñéndose de intensos tonos naranjas, rosas y finalmente violetas.

LAS MEJORES PLAYAS PARA PRACTICAR STAND UP PADDLE  EN PALMA DE MALLORCA

Son muchas, casi infinitas, las opciones para practicar SUP en Mallorca. Pero dada la excelencia de la isla en cuanto a sol, aguas tranquilas y bellos paisajes no queda más remedio que elevar el listón y destacar la crema de la crema. Aquí os dejo mi top 5 de playas para realizar excursiones de nuestro deporte favorito:

PLAYA DE FORMENTOR

La primera vez que vi esta playa tuve la sensación de estar dentro de una postal. Sí, el paraíso es esta imagen de verdes e inmensos pinos, arenas suaves, muy blancas, aguas cristalinas, tranquilísimas, y la extensión azul perdiéndose en el horizonte… La playa de Formentor es una parada obligatoria en todo viaje a Mallorca que se precie de tal,  un lugar  perfecto para combinar SUP y esnórquel. Muy cerca encontramos el célebre cabo con su faro y la cala del Pi de la Posada, donde los pinos casi no dejan ver las instalaciones del mítico hotel de las veladas literarias del 59  y de los versos de Jaime Gil de Biedma:

Alguien bajó a besar los labios de la estatua

blanca, dentro del mar, mientras vacilábamos

contra la madrugada. Y yo pedí,

grité que por favor no volviéramos

nunca, nunca jamás a casa.     

Jaime Gil de Biedma
PLAYA DE FORMENTOR

ES TRENC 

Dicen que es el último paraíso virgen de Mallorca. Me parece exagerado – hay más paraísos en la isla de la calma -, pero, sin duda, está en mi top 10 de los lugares más bellos. Sus dunas, el aroma de los pinos, su fina y deslumbrante arena blanca, el mar turquesa y cristalino, las montañas de sal … Los romanos, que conocían bien el mar de mares, no dejaron pasar el espectáculo de Es Trenc, cuya estampa no ha cambiado mucho desde entonces. Aquí no hay sombrillas, ni chiringuitos, ni duchas.  Sólo un oasis de aguas tranquilas dispuestas a brindarte la excursión SUP de tu vida.  Si hay viento de levante, el mar se convierte en una apacible llanura.  A la playa se accede por Sa Rápita, desde el Club Náutico, un buen punto de partida para cualquier escapada por este rincón privilegiado de Mallorca.

ES TRENC

SA CALOBRA 

Otro oasis turquesa, esta vez entre acantilados. Otro lugar para el recuerdo, donde las aguas cristalinas y tranquilas se conjugan a la perfección con el paisaje de la Sierra de la Tramuntana. Sí, es verdad,  la invasión del turismo deja sentir su huella en Sa Calobra. Pero las vistas desde el agua valen la pena. Sobre todo si te aventuras hasta la cercana cala del Torrent de Pareis, una pintoresca playita de cantos rodados entre cañones cársticos. 

La escapada SUP en Sa Calobra tiene, además, otro aliciente, ya que para llegar aquí hay que aventurarse por una de las carreteras más espectaculares de España, una verdadera obra de ingeniería que permite apreciar la arrebatadora belleza de la Sierra de la Tramuntana.

SA CALOBRA 

PLAYA DE ALCUDIA

Más de tres kilómetros de playa donde la manida expresión de aguas cristalinas cobra pleno sentido.  Se encuentra  a unos pocos kilómetros del Port d´Alcúdia  y junto al pueblo  medieval del mismo nombre. Es una playa muy popular, la preferida por los turistas que  se alojan en los numerosos hoteles de la zona. Una buena opción si te gusta la comodidad, ya que cuenta  con duchas, baños… y un amplio aparcamiento gratuito. Y si viajas con niños, muy cerca hay un parque acuático, una opción perfecta para redondear  tu Suptrip en familia. 

PLAYA DE ALCUDIA

SANTA PONÇA

La llaman también Playa Grande: más de un kilómetro de playa, aguas cristalinas,  tranquilas y poco profundas. Y enfrente, las islas Malgrats. Mi consejo es acudir a alguna de las escuelas de Paddle Surf de la zona y enrolarte en una de las travesías que suelen programar para remar por estas islas declaradas Reserva Natural. Sin duda, uno de los mejores recuerdos que tengo de este Suptrip a Mallorca. No se puede contar, hay que vivirlo.  Tres horas y media ciertamente memorables. 

Santa Ponça

≫ Nuestra recomendación de tablas paddle surf para Mallorca

Estos son los SUP hinchables que os recomendamos para esta ruta de Stand Up Paddle por la isla de Fuerteventura:

✓  FANATIC FLY AIR PURE

La Fanatic Air Pure es una tabla fácil, estable y todoterreno. El mejor SUP hinchable calidad-precio. La solución perfecta si buscas una tabla de paddle surf clásica que pueda funcionar en todo, desde aguas planas hasta pequeñas olas.

Fanatic Air Pure

✓ RED PADDLE RIDE 10.6

No podía faltar en este listado la Red Paddle Ride 10.6. El modelo más vendido y popular de la marca Red Paddle Co. Una tabla todoterreno, ideal para realizar travesías, diseñada para cualquier tipo de rider. Este modelo está disponible en 3 medidas: 9’6, 10.6 y 10.8. Puedes leer la review completa y opinión sobre esta tabla Sup Red Paddle Co.

Red Paddle Ride 10.6

✓ SPS FUN 10,5″

La tabla de paddle surf hinchable SPS es ideal como primer SUP para iniciarte en este deporte. La mejor opción calidad- precio.

SPS FUN 10.5»

✓  FANATIC FLY AIR POCKET 10.4»

El Fanatic Fly Air Pocket Pure es un SUP completo y muy fácil de transportar, construido en una construcción resistente pero ligero que permite guardarlo en una mochila de la mitad del tamaño de un SUP normal. Recomendable para riders de hasta 85kg.

¿Por qué es una buena tabla de paddle surf para Mallorca? Su fácil plegado y el poco espacio que ocupa la convierte en SUP hinchable ideal para viajar y desplazarse por las distintas calas de isla de Mallorca.

FANATIC FLY AIR POCKET/PURE 10.4

CÓMO IR A MALLORCA

Caballero Bonald aconsejaba el menos confortable pero más placentero medio de transporte. Se trata, naturalmente, de la vía marítima regular, que resulta de hecho mucho más incómoda, pero que es también la más remunerativa. La isla va apareciendo en el horizonte con una suavidad cromática deliciosa, y el paulatino acercamiento del barco proporciona un muestrario paisajístico que se queda para siempre en el recuerdo: el castillo de Bellver, unas campiñas punteadas de almendros y algarrobos, la catedral como un buque de oro varado sobre las murallas, el ángel de la Almudaina custodiando las casas de Palma,  una selva de mástiles emergiendo de la dársena…

La otra opción es, por supuesto, en avión. Varias compañías vuelan desde casi toda España al aeropuerto de Palma. Vuelos directos y al alcance de todos los bolsillos.

CÓMO DESPLAZARSE  POR MALLORCA 

Una vez en la isla, nuestro consejo es alquilar un coche y disfrutar del paisaje que envuelve las carreteras. El alquiler suele incluir seguro a todo riesgo, sin límite de kilometraje, pero siempre es bueno preguntar las condiciones para evitar sorpresas desagradables.

CUANDO IR A MALLORCA

Cualquier momento del año es perfecto para visitar Mallorca, pero, para nuestro propósito, mejor en primavera, fuera ya del invierno y también de la temporada alta, para disfrutar del buen tiempo y de la playa sin las invasiones turísticas del verano.

COSAS QUE NO PUEDEN FALTAR EN NUESTRA MALETA PARA UNA RUTA DE PADDLE SURF EN MALLORCA

A continuación te dejamos nuestro Checklist de cosas imprescindibles que debes meter en tu maleta para hacer un viaje de Sup a Mallorca:

Tabla Paddle Surf hinchable y equipo (salvavidas incluido) 

Crema de sol

-Gafas para hacer snorkel

Candado para la llave del coche

Mochila estanca. Para meter el móvil, la cámara de fotos, la llave del coche, cremas… y pasar un largo día en una de las muchas calas de la isla.

-Visera o gorra para el sol: cuando el sol calienta, quema.  Protégete tanto en el agua, como fuera de ella.

-Camisetas solares, bañadores, bikinis, bermudas

-Y ya en la isla,  en cada escapada que hagas, no olvides llevar agua congelada (apara aguantar el sol). Alguna pieza de fruta, bocadillos… 

QUÉ VER EN MALLORCA. DOCE PROPUESTAS PARA DESCUBRIR LA ISLA DE LA CALMA

El viaje a la mayor de las Islas Baleares invita a perderse en sus playas y calas, y a remar por sus aguas cristalinas y tranquilas sin prisa,  pero  también a soñar a través de carreteras por las que te darás cuenta de que los viajes también pueden ser interiores. Y es que Mallorca se presta, como pocas islas, a los descubrimientos.  Valldemosa, donde cada casa y cada piedra parecen recordar la sombra de algún viajero célebre; Deià y el recuerdo  de Robert Graves; Palma, la capital, y su tono acusadamente italiano; la Sierra de la Tramuntana y sus montañas coronadas por santuarios y castillos edificados sobre cimientos de quién sabe cuántos lugares de culto anteriores; las bahías de Pollensa y Alcudia, el faro de Formentor… Y sin más preámbulos, empezamos: 

Catedral de Palma de Mallorca

QUÉ VER EN PALMA DE MALLORCA: LA CIUDAD EN SIETE PARADAS

Palma es una de las ciudades más encantadoras del Mediterráneo. Decía Josep Pla – y a pesar de ciertos desmanes urbanísticos, sigue siendo así – que es un lugar tan bello visto desde fuera como a través de sus detalles y de sus interioridades.

Sin duda, el primer recuerdo imborrable es la catedral. No hay icono más poderoso en Palma. Santiago Rusiñol escribió: “No creo que pueda verse un templo que con mayor simplicidad de medios llegue a más alta belleza y armonía.” Estoy de acuerdo. La catedral de Palma produce, además, una emoción difícil de explicar: uno tiene la sensación de que  el mar vive en ella, que respira por sus piedras.

Muy cerca de la catedral nos esperan otros dos hitos de la ciudad: la Almudaina, majestuoso edificio medieval mitad palacio mitad fortaleza, rematado por la estatua del arcángel Gabriel que corona la torre del homenaje, y  la Lonja del Mar, uno de los más bellos ejemplares del gótico civil. Hay que ver ambos monumentos. Y después caminar por las vencidades de la catedral y de la Almudaina, el barrio antiguo y señorial de Palma, de venerable y sólida belleza escénica. Quedan aquí imponentes mansiones de piedra con patios frescos y espléndidos que parecen añorar el eco de los viejos carruajes.

CALLES DEL BARRIO DE LA CATEDRAL

Mención especial merece también el Borne, el pulmón comercial y lugar de encuentro de la ciudad, repleto de cafés y restaurantes. Como dice García de Cortázar en su Viaje al corazón de España, no hay otro paseo que pueda hacerle sombra. Ni siquiera las Ramblas.

Aconsejo, igualmente,  deambular por los adarves de unas murallas contra las que ya no rompe ningún oleaje, salvo el del tráfico que circula por una carretera ganada al mar. Lo mejor es perderse por los alrededores del encantador palacio episcopal. Desde ahí hasta Santa Eulalia aún aletea el aroma de la vieja Palma: una ruta más bien imperceptible a primera vista y donde la tradición se hospeda -o se hospedaba- en tiendas de ultramarinos y de efectos navales, talleres de plateros, pequeños mesones ya casi absorbidos por la colonización consumista, pero en los que todavía humea la fértil cocina local.

Para terminar, otra visita imprescindible: el castillo de Bellver, parte indisoluble de la identidad de Palma. Paul Morand llamó a esta fortaleza, levantada en tiempos de Jaime II, Palacio del Viento y Villa Farnesio de Palma. No exageraba. Mi consejo es subir a pie hasta la coqueta colina de pinos que corona el castillo. La vista, desde allí, resulta extraordinaria. Verás la catedral, la Almudaina, la Lonja, el barrio de Santa Catalina, el bosque de mástiles del puerto, la espléndida bahía, Porto Pi, y por supuesto, el mar de Ulises. 

CASTILLO DE BELLVER

CABO FORMENTOR  

Ya he dicho que Mallorca cuenta con alguno de los más hermosos rincones del Mediterráneo. El Cabo Formentor, con sus picachos abalanzándose sobre el mar, es uno de ellos. Se trata de un paisaje de dramatismo domesticado, luminoso y amable que Rusiñol pintó en más de una ocasión. Merece la pena contemplarlo desde el mirador de Sa Creueta, instalado a 232 metros de altura con el islote de Colomer al fondo. Mi consejo es ir al caer el atardecer, cuando el sol, moribundo, tiñe el lugar con sus tonos rojizos y dorados.

CABO FORMENTOR DESDE MIRADOR

SIERRA DE TRAMUNTANA

En Formentor empieza o termina, según se mire, la Sierra de Tramuntana, que por sí sola justifica un viaje a Mallorca. Una de las carreteras más espectaculares de España la atraviesa. Y sin duda, sus pueblos y acantilados son unos de los recuerdos más queridos que deja la visita a la isla de la calma.

Sierra de Tramuntana carretera

TORRENT DE PARÈIS

No se puede recorrer la costa montañosa de la Sierra de Tramuntana sin hacer una parada en Sa Calobra, una de las playas más hermosas de la isla.  Sí, también es una de las más invadidas por el turismo, pero,  de todas las maneras, vale la pena conducir  por esa terrible carretera que salva casi 1.000 metros de desnivel en sólo 14 kilómetros. Desde Sa Calobra se puede llegar a pie hasta la desembocadura del Torrent de Parèis, prodigio de la naturaleza que atraviesa la maciza sierra abriendo una ventana al Mediterráneo.

TORRENT DE PAREIS

VALLDEMOSSA  

También hay que dar curvas y más curvas para llegar a otro de los platos  fuertes de la Sierra de Tramuntama:  Valldemossa. Situado en el valle que da nombre a ambos, el pueblo, rodeado de olivos y vigilado por el macizo de Teix, merece por sí solo la visita. Pero la fama se la lleva, también con justicia, su histórica cartuja, antiguo monasterio del siglo XIV reformado al estilo neoclásico que ha servido de refugio a un buen número de viajeros famosos. Chopin y George Sand son, quizá, los más ilustres.

PUEBLO DE VALDEMOSSA MALLORCA

MIRAMAR

Miramar, a sólo cuatro kilometros de Valldemossa, es otro de los rincones mágicos de la Sierra de Tramuntana. Miguel de Unamuno decía que esta cornisa que cuelga sobre el Mediterráneo era la maravilla máxima que para los ojos del alma y para el alma de los ojos ofrece Mallorca.  La misma opinión tuvo, sin duda, Ramón Llull cuando escogió el lugar para fundar, bajo los auspicios del rey Jaime II, una escuela de lenguas orientales. Y después el archiduque Luis Salvador de Austria, que aquí tuvo su finca favorita, llenando el lugar de caminos y miradores.

Y puesto que hablamos de vistas, no puedo dejar de mencionar otro balcón espléndido al mar de Ulises que encontramos por la carretera que sigue la costa y va salvando como puede las alturas de la Tramuntana: la Talaia de ses Animes, una torre levantada en el siglo XVII, semejante a otras muchas que vigilaban el litoral de los ataques piratas.

Sierra de Tramuntana

DEIÁ

Medio centenar de casitas, calles empedradas, una iglesia, un par de ermitas, un taberna, una fuente , una pequeña cala a la que había que descender en picado y un cementerio dominando tierra y mar, realmente bellísimo… eso era Deià, un pueblecito de postal del norte de Mallorca, antes de que se pusiera de moda y se hiciera famosa. Hoy es un pueblo multicultural, refugio de predilecto de pintores y escritores, que, pese al canto de sirenas del turismo invasivo, pese a las casas y mansiones ajardinadas, conserva su viejo  encanto. 

PUEBLO DEIA

SÓLLER

Sóller es otra población preciosa de la Sierra de Tramuntana: una isla dentro de la isla, según dijera Unamuno. De origen medieval, sus casas se alzan en un valle profundo y abierto al mar, rodeado de huertos y montañas. Un tranvía eléctrico conecta el pueblo, bellísimo y muy agradable de pasear, con el puerto, al que se puede llegar desde Palma en un evocador tren de época.

Tren de Soller

POLLENÇA  

Haber servido de escenario a una de las intrigas más leídas de Agatha Christie es la mejor carta de presentación  para este pueblo de calles recoletas, largo paseo marítimo y calas de aguas cristalinas  que, en su día, llegó a encarnar algo del cosmopolitismo despreocupado y casi trágico de la Europa de entreguerras. Hay que visitar sus iglesias y conventos, pasear por sus calles y coger fuerzas para subir al Puig del Calvari por el hermosísimo camino escalonado que tiene tantos peldaños como días el año. Las vistas del pueblo y de sus vecindades boscosas y marinas son espectaculares.

Pollença Mallorca

SANTUARIO DE LLUC  

Otra vez en las alturas – todo en la Sierra de Tramuntana es un continuo subir y bajar -, el santuario de Lluc. Es el más importante centro de peregrinación de la isla. En medio de un paisaje montañoso impresionante se extiende la explanada que antecede a la iglesia, una construcción de los siglos XVII y XVIII con reformas de principios de siglo. En ella se venera a la Moreneta, una imagen de la virgen gótica, encontrada por un pastor en este mismo lugar, según cuenta la tradición. Cerrando la amplia plaza de los Peregrinos se mantienen las antiguas edificaciones porticadas que servían, en su planta baja, de cuadras donde alojar las monturas de los devotos.

Santuario de Lluc

LAS CUEVAS DEL DRAC  

Dice Eslava Galán que después de haber visto varias veces El verdugo, la película de Berlanga, uno ya no disfruta como debiera de un paseo en barca por ese lago de quietud que son las cuevas del Drac. El veterano novelista hace referencia a la desoladora secuencia en la que una pareja de la Guardia Civil llega en barca buscando al verdugo neófito y recién casado para comunicarle que le ha salido su primer trabajo. Y ciertamente, ese momento de la película se queda contigo para siempre. No obstante, hayas visto o no la obra maestra de Berlanga, vale la pena visitar estas cuevas fabulosas. Sin duda, uno de esos lugares  que no se pueden describir, hay que verlos, vivirlos en primera persona.

LAS CUEVAS DEL DRAC

ES TRENC

Dicen que es el último paraíso virgen de Mallorca. Me parece exagerado – hay más paraísos en la isla de la calma -, pero, sin duda, está en mi top 10 de los lugares más bellos. Sus dunas, el aroma de los pinos, su fina y deslumbrante arena blanca, el mar turquesa y cristalino, las montañas de sal. Los romanos, que conocían bien el mar de mares, no dejaron pasar el espectáculo de Es Trenc, cuya estampa no ha cambiado mucho desde entonces. Aquí no hay sombrillas, ni chiringuitos, ni duchas.  Sólo un oasis de aguas tranquilas dispuestas a brindarte la excursión SUP de tu vida.

Playa ES TRENC

CABRERA

Desde las paradisíacas playas de Es Trenc se ve a lo lejos la isla de Cabrera, apenas un peñón en el mar de mares. Parque Nacional, vergel de plantas, reptiles exóticos y curiosas aves marinas, sus pequeñas calas son sinónimo de paz y tranquilidad. Claro que esta isla también guarda un pasado espantoso, ya que sirvió de prisión a los catorce mil prisioneros de la batalla de Bailén, de los cuales no sobrevivieron más de cuatro mil. Un monumento recuerda este triste episodio de la historia, novelado con maestría por Jesús Fernández Santos.

ISLA DE CABRERA